En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso
Alabado sea Dios, Señor de los mundos, y que la paz y las bendiciones sean con nuestro señor Muhammad y su pura familia. Después:
Esta es una breve biografía de una de las figuras de la tiranía omeya, de aquellos que pusieron su persona, su palabra y su espada al servicio de la familia de Abū Sufyān, esforzándose incansablemente por extinguir la luz de Dios y derramar la sangre de la descendencia de Su Profeta (que Dios le bendiga y a su familia). Se trata de Al-Husayn ibn Numayr al-Sakūnī al-Kindī, que Dios lo maldiga a él y a quienes lo apoyaron.
Su linaje y su origen
Era Al-Husayn ibn Numayr ibn Fātik, conocido como Abū ʿAbd al-Raḥmān. Los historiadores discrepan acerca de su ascendencia en dos opiniones:
La primera sostiene que era Kindī, perteneciente a la tribu yemení de Kindah.
La segunda afirma que era Sakūnī, en referencia a Sakūn, una rama perteneciente también a Kindah.
Algunas fuentes lo mencionan como Tamīmī, quizá debido a la proximidad entre las tribus o por una afiliación genealógica, aunque la opinión más aceptada es que pertenecía a los Sakūn de Kindah.
Nació en Homs, una de las principales ciudades de Siria, y creció en un ambiente favorable a los omeyas, influenciado por la cultura y la lealtad hacia la dinastía omeya, convirtiéndose en uno de los enemigos más acérrimos de la familia de ʿAlī (la paz sea con ellos).
Su posición antes de la tragedia de Karbalá
Al-Husayn fue uno de los comandantes del Estado omeya. Gobernó Homs y comandó su ejército, lo que demuestra su influencia militar y su cercanía con el califato omeya. Se menciona entre los jefes militares destacados durante los gobiernos de Muʿāwiya, Yazīd y Marwān ibn al-Ḥakam.
Transmitió narraciones del compañero Bilāl ibn Rabāḥ (que Dios esté complacido con él), y su hijo Yazīd transmitió de él. Algunos especialistas en la ciencia de los narradores lo consideraron fiable. Sin embargo, tales valoraciones no lo excluyen del análisis crítico de transmisión, pues la confiabilidad como transmisor no implica rectitud moral en la conducta, especialmente considerando la evidente enemistad que mostró hacia la Familia del Profeta (la paz sea con ellos).
Su papel en la tragedia de Karbalá
Cuando el Imam Al-Husayn (la paz sea con él) salió de La Meca rumbo a Kufa y finalmente se estableció en la tierra de Karbalá, los ejércitos omeyas comenzaron a movilizarse desde diferentes regiones. Al-Husayn ibn Numayr fue uno de los principales comandantes que marcharon para combatir al Imam oprimido.
Según relatan los historiadores, salió de Kufa al mando de cuatro mil combatientes pertenecientes al ejército de Homs y se unió a ʿUmar ibn Saʿd en Karbalá para colaborar con él en el asesinato del nieto del Mensajero de Dios (que Dios le bendiga y a su familia).
Desempeñó un papel activo en la batalla y participó personalmente en diversos enfrentamientos armados. Entre los actos más atroces que se le atribuyen durante el día de Ashura se encuentra el siguiente:
Disparó una flecha contra la boca del Imam Al-Husayn (la paz sea con él)
Al-Husayn —que reciba de Dios el castigo que merece— fue uno de quienes lanzaron flechas contra el Imam Al-Husayn (la paz sea con él), alcanzándolo con una flecha en su bendita boca.
Este crimen atroz —herir con una flecha al nieto del Profeta precisamente en una de las partes más nobles de su rostro— pone de manifiesto la brutalidad de este hombre y el grado extremo de su enemistad hacia la familia de Muhammad (que Dios le bendiga y a su familia).
Su participación en el martirio de Ḥabīb ibn Muẓāhir
Al-Husayn desempeñó también un papel en el martirio de Ḥabīb ibn Muẓāhir al-Asadī (que Dios esté complacido con él), uno de los fieles compañeros del Imam Al-Husayn (la paz sea con él), al participar en el combate que culminó con la muerte de este héroe creyente, quien permaneció junto a Al-Husayn hasta su último aliento.
Lo que hizo contra la Sagrada Kaaba
Entre los crímenes más graves cometidos por Al-Husayn después de la tragedia de Karbalá figura su participación en el ataque contra La Meca. Yazīd ibn Muʿāwiya lo envió al frente de un ejército para combatir a ʿAbd Allāh ibn al-Zubayr.
Durante esa campaña ordenó bombardear la Kaaba con catapultas, profanando así la santidad de la Casa Sagrada de Dios. Se derramó sangre en el lugar más sagrado del Islam y la Kaaba sufrió importantes daños.
Este crimen demuestra que Al-Husayn no solo fue enemigo del Imam Al-Husayn, sino también enemigo de Dios, de Su Mensajero y de la Sagrada Casa de Dios. No se conformó con participar en el asesinato del nieto del Profeta, sino que atentó también contra la Casa hacia la cual los musulmanes orientan sus oraciones.
Ello constituye una respuesta para quienes lo presentan simplemente como "compañero" o "transmisor fiable", pues ni el hecho de haber sido compañero ni la transmisión de narraciones justifican la violación de los límites sagrados establecidos por Dios y Su Mensajero.
Su final: un destino doloroso
Los historiadores discrepan acerca del año de su muerte. Algunos sostienen que falleció en el año 66 H., mientras que otros afirman que fue en el 67 H.
Como se mencionó anteriormente, Al-Husayn ibn Numayr encabezó el ejército enviado por Yazīd para combatir a Ibn al-Zubayr en La Meca. Sin embargo, no llegó a culminar la campaña, pues murió durante la expedición. Se dice que falleció a causa de una enfermedad, mientras que otras versiones sostienen que murió en combate.
Sea cual fuere la versión correcta, encontró la muerte entre la humillación y el descrédito, después de haber sido un comandante temido. Así concluyó su vida con la derrota y la muerte, mientras su nombre quedó asociado para siempre con la maldición en la historia.
A la luz de lo expuesto sobre su vida y sus acciones, puede afirmarse que Al-Husayn ibn Numayr fue:
1. Un enemigo de la Familia del Profeta (la paz sea con ellos): pues manifestó claramente su hostilidad hacia el Imam Al-Husayn (la paz sea con él), participó en su asesinato e incluso disparó una flecha contra su noble rostro.
2. Un transgresor de las cosas sagradas de Dios: como quedó demostrado por su ataque contra la Kaaba y su bombardeo mediante catapultas, un acto sin precedentes entre los musulmanes y que ninguna persona sensata puede aprobar.
3. Una persona carente de credibilidad religiosa: aunque algunos lo consideraran fiable como transmisor de narraciones, ello no le beneficia, pues la integridad moral constituye una condición esencial para aceptar un relato, y quien viola la santidad de Dios y de Su Mensajero carece de dicha integridad.
4. Alguien que merece la maldición y el repudio: como ocurre con todo aquel que participó en el asesinato del Imam Al-Husayn (la paz sea con él) o aprobó tal crimen. Desligarse de Al-Husayn ibn Numayr y de quienes siguieron su camino constituye un deber para todo creyente, conforme a la palabra de Dios:
«Tenéis un hermoso ejemplo en Abraham y en quienes estaban con él, cuando dijeron a su pueblo: "Nos desligamos de vosotros y de cuanto adoráis fuera de Dios..."»
(Corán, sura Al-Mumtaḥana, aleya 4).
Conclusión
Al-Husayn ibn Numayr —independientemente de las diferencias existentes acerca de su linaje— fue uno de los más perversos comandantes del Estado omeya. Participó en el asesinato del Imam Al-Husayn (la paz sea con él), le disparó una flecha al noble rostro, intervino en el martirio de Ḥabīb ibn Muẓāhir y posteriormente atentó contra la Sagrada Kaaba bombardeándola con catapultas.
Murió humillado y derrotado, mientras que su nombre quedó asociado para siempre con la infamia. Las narraciones que transmitió o las valoraciones favorables que algunos hicieron de él no atenúan en absoluto la gravedad de sus crímenes, pues la justicia y la rectitud constituyen requisitos fundamentales para aceptar un transmisor, y quien comete semejantes actos pierde toda credibilidad moral.
¡Oh Dios! Maldice a Al-Husayn ibn Numayr y a quienes lo apoyaron; abandona a quienes auxiliaron a los asesinos de Al-Husayn (la paz sea con él), y reúnenos junto a Muhammad y a su purificada familia.
«Al-Hasan y Al-Husayn son los señores de la juventud del Paraíso.»
— El Profeta Muhammad (que Dios le bendiga y a su familia).
Fuentes
- Tārīkh al-Ṭabarī — Muḥammad ibn Jarīr al-Ṭabarī.
- Ansāb al-Ashrāf — Al-Balādhurī.
- Murūj al-Dhahab — Al-Masʿūdī.
- Tārīkh al-Yaʿqūbī — Al-Yaʿqūbī.
- Asad al-Ghābah — Ibn al-Athīr.
- Al-Aʿlām — Al-Ziriklī.
- Bughyat al-Ṭalab fī Tārīkh Ḥalab — Ibn al-ʿAdīm.
- Enciclopedia del Imam Al-Husayn (la paz sea con él).
- Sitio web Tarājim.
- Sitio web WikiShia.
الموضوع بالعربية
https://www.dorar-aliraq.net/showthread.php?t=1378345






رد مع اقتباس